Mi biografía

Nací lejos de mi tierra el 17 de julio del 1996 en Bruselas, capital de Bélgica y de Europa. Una ciudad que he acabado por amar en los 18 años que la recorrí diariamente, para ir a clase o para quedar con los amigos. Pero donde se haya mi corazón es en Extremadura, comunidad autónoma de España; ahí paso mis veranos, y con suerte, las navidades y las pascuas.

Esa curiosa dualidad me brindó lo que a día de hoy considero uno de mis mayores tesoros. La capacidad para hablar dos lenguas, el español y el francés, desde el nacimiento, así como lo mejor de dos culturas diferentes con el paso de los años.

Estudié en la escuela belga francófona durante 9 años y completé mi primaria con 12. A continuación, me incorporé a la sección española de la Escuela Europea de Bruselas I, donde estudié la secundaria, consiguiendo el Bachillerato Europeo con 17 años.

Meses después, comencé la aventura universitaria: en Septiembre de 2014, con 18 años, un diploma y una maleta, viajé a Inglaterra para estudiar Economía, Ciencias Políticas y Filosofía en la Universidad de Warwick. Allí continúo a día de hoy, habiendo completado dos años y con uno restante, antes de volver a tomar una decisión que me lleve a otro lugar…

En la vida privada, disfruto con muchas actividades: como este blog atestigua, me gusta mucho escribir, algo que probablemente derive de mi pasión por la lectura. Soy un ávido lector, especialmente de literatura hispanoamericana y francesa. Siento especial admiración por Gabriel García Márquez y Albert Camus. Cien años de Soledad y La Peste son probablemente los dos mejores libros que he leído y releído (y que volveré a releer una y otra vez).

También la música me apasiona. Toqué el piano durante 8 años (y lo tengo miserablemente dejado desde hace tres) y me ataqué a la guitarra pero sin mucho éxito, la verdad. Todavía sigo intentándolo. He estado en muchos conciertos, y muy variados: en garitos perdidos de Londres, escuchando rap con menos de 100 personas, aplaudiendo a rabiar viendo a Paco de Lucía en un Teatro Nacional, o perdiendo la garganta con Bruce Sprinsgteen rodeado de más de 30 000 personas en un estadio de fútbol. Flamenco, rock, ska, rap… Todo me gusta y todo lo escucho. ¿Mi mayor pena? No haber nacido antes para poder escuchar al Camarón de la Isla.

Soy deportista. De verdad y de sillón, los dos. A lo largo de mi vida, he jugado al fútbol, al baloncesto y al tenis, y también he practicado atletismo y natación. Ahora me ha dado por el squash y por intentar (algún día) un triatlón. Y deportista de sillón, porque si tengo tiempo, me trago cualquier deporte que se me pase por delante. El fútbol y el baloncesto tienen preferencia, eso sí.

Soy una persona sociable. Disfruto estando con amigos, hablando, tomando un café o una cerveza, viendo un partido de fútbol, saliendo de fiesta… Soy abierto y curioso, me gusta hablar, debatir, preguntar y conocer. Habiendo vivido siempre en un ambiente internacional y multicultural, esto permite entrar en contacto con personas de todas las nacionalidades, con culturas e historias diferentes.

Todavía no sé qué vino primero, pero lo que está claro es que esa curiosidad y ese ambiente van ligados a dos factores más: mi pasión por viajar y mi interés por aprender lenguas, cuantas más, mejor. A día de hoy hablo perfectamente el español, el francés y el inglés, hice dos años de portugués que espero retomar pronto y ahora mismo estoy estudiando griego. En un futuro, espero seguir aprendiendo muchas más. De la misma forma, he viajado ya mucho, he descubierto nuevas culturas, pero todavía me quedan miles de lugares por visitar. Y pienso seguir moviéndome, aprendiendo lenguas y conociendo a gentes, siempre que tenga la oportunidad.

Por último, soy una persona comprometida políticamente. Está en la hemeroteca, está en mi Facebook: es algo de lo que no me avergüenzo y que asumo plenamente. Es cierto, tengo ideas, algunas muy arraigadas o muy radicales. Y sé perfectamente que no todo el mundo está de acuerdo conmigo, que a veces molesto e incordio a algunas personas. Es algo que no me preocupa en una sociedad abierta dónde la defensa pública de las ideas de uno, el debate respetuoso y la disensión han de ser la norma y no la excepción. Siempre y cuando el fanatismo no ciegue y la razón lleve la delantera en las ideas, sé que podré escribir mis opiniones y todavía así, rodearme de gente que discrepa de mí. Eso es algo muy importante en el mundo actual. El día que la gente se aleje de mí por mis ideas, algo estaré haciendo mal.

Este soy yo: Mario Cuenda García y si eres nuevo en este blog, bienvenido y encantado de conocerte. ¡Disfrútalo!

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