Hasta Siempre Comandante

Fidel Castro ha fallecido un 25 de noviembre de 2016, con 90 años. Hace exactamente 60 años, un 25 de noviembre de 1956, se hallaba en una playa de México, rodeado de 81 revolucionarios, entre quienes estaban su hermano, Raúl Castro, Ernesto ‘Che’ Guevara y Camilo Cienfuegos. Esa misma noche, embarcaron en un pequeño yate comprado a un americano, llamado Granma en honor a su abuela, y se lanzaron al mar Caribe. Durante siete días surcaron el mar, hasta desembarcar el día 2 de Diciembre en la parte oriental de Cuba, refugiándose en la Sierra Maestra y dando comienzo a la Revolución Cubana. Dos años más tarde, el 1 de enero de 1959, la Revolución triunfaba y el 8 de enero, Fidel Castro entraba como un héroe en La Habana, apoyado por cientos de miles de cubanos.

Puedo entender las caras de incredulidad, de enfado o puede que hasta de desprecio al mostrar mi apoyo público a Fidel Castro. ‘¡Pero si era un tirano! ¡Un dictador! ¡Un asesino!’ son los argumentos más repetidos por sus detractores. No comparto en absoluto esa visión simplista y me niego a dar crédito a muchos argumentos repetidos hasta la saciedad, muchas veces desde la ignorancia, otras desde la falsedad, que no por ello se vuelven válidos. Ciertas críticas son acertadas y reconozco el carácter polémico de mi defensa, la más polémica que puedo hacer dentro de mis convicciones al estar defendiendo a un líder autoritario, pero no por ello renuncio a ella. Con toda la información en mano, si algún día, delante de un tribunal ficticio, tuviera que ejercer de abogado defensor de Fidel Castro y la Revolución Cubana, lo haría sin pestañear, reconociendo los errores, vehementemente defendiendo los logros y con la voluntad de mejorar ahí dónde se cometieron equivocaciones.

Cuba en los años 1950 era una dictadura militar bananera, dónde Fulgencio Batista gobernaba al servicio de Estados Unidos. La larga carretera que une Varadero a La Habana fue construida por la Mafia americana, que quería urbanizar toda la costa norte con hoteles, casinos y burdeles para convertirla en Las Vegas caribeña. La United Fruit Company, también conocida por la masacre de 3000 trabajadores en Colombia en los años 20 y luego famosamente recordaba en Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez, tenía grandes extensiones privadas, incluidas playas, en el cual el acceso a los cubanos estaba prohibido (no hablemos ya de la explotación a los guajiros). Existía la segregación racial, al igual que en Estados Unidos. Las tasas de analfabetismo y malnutrición infantil eran altísimas y la concentración de tierras estaba en manos de una minoría oligárquica.

La Revolución Cubana no fue un golpe militar obra de un loco: fue una verdadera revolución popular. Cuando Fidel Castro y los barbudos salieron de Sierra Maestra, eran apoyados por miles de compatriotas. La Revolución requería de grandes reformas, incluidas expropriaciones de tierra y empresas para hacer de Cuba un país más justo. Reformas, que Estados Unidos no pudo aceptar: primero intentaron derrocar a Fidel Castro con una invasión marítima conocida como la invasión a Bahía de Cochinos. Al fracasar, impusieron un embargo comercial absolutamente devastador que dura ya más de 50 años y es en gran parte, culpable de la miseria de la isla y de los errores que se cometieron a posteriori.

El valor moral de Fidel Castro y la Revolución fue más allá de Cuba. Demostraron a los demás países latinoamericanos que podían escapar de la doctrina Monroe, una doctrina informal según la cual Estados Unidos se otorgaba el derecho de intervenir en Latinoamérica para proteger sus intereses. Eso le ha permitido hacer y deshacer gobiernos a lo largo de muchas décadas. La CIA participó en el golpe de Estado a Allende, los marines invadieron la minúscula isla de Granada cuando los comunistas ganaron las elecciones, y la administración americana financió la contra nicaragüense. Estados Unidos ha apoyado a muchos tiranos latinoamericanos, desde Trujillo a Pinochet, siempre que estos se mantuviesen en su área de influencia. No pudieron con Fidel Castro, que sentó un precedente de soberanía nacional frente a las constantes injerencias extranjeras: muchos nunca se lo han logrado perdonar y de ahí el encarnizamiento de muchos sectores contra su persona.

Fidel Castro y Cuba fueron importantes también en la lucha contra el Apartheid, al intervenir directamente en la Guerra Civil Angoleña de Angola. Cuando Angola se independizó de Portugal en 1975, se desencadenó una guerra civil entre varias facciones, entre las cuales estaba el UNITA, apoyado por la Sudáfrica pro-apartheid y el MPLA, un movimiento marxista de liberación nacional, apoyado por Cuba y la URSS. Cuba envió tropas a Angola y la derrota del UNITA años después marcó el principio de la caída del régimen segregacionista sudafricano. Por esa razón eran Nelson Mandela y Fidel Castro íntimos amigos.

Es cierto que los hitos de la Revolución Cubana distan mucho de ser los ideales, lo sé perfectamente. He leído en detalle sobre el siglo XX en Cuba e incluso visité la isla en 2015, en un afán por ver con mis propios ojos lo que allí se vivía. Podría escribir un post igual de largo sobre los errores y los puntos negativos de la Revolución Cubana. No existe la libertad de prensa, no existe la libertad de asociación y no hay elecciones libres. Ha habido exilios masivos y hambruna. Sigue existiendo pobreza, y están emergiendo incipientes desigualdades económicas. La Revolución Cubana, con todo su idealismo, se encontró con la cruda realidad y tuvo que enfrentarse a ella también.

Sin embargo, la falta de desarrollo y la pobreza, son característicos de países tercermundistas o en vía de desarrollo, independientemente de su sistema político y económico. Un ejemplo cercano: Haití nunca ha experimentado el comunismo y no deja de ser un país dictatorial, pobre y subdesarrollado. Lo realmente admirable es que un país rodeado por un embargo económico, habiendo aplicado una versión caribeña del socialismo, en muchos aspectos defectuosa, haya sido capaz de mejorar la educación y la sanidad a niveles de países desarrollados. Son éxitos innegables. Ahora toca mejorar lo que no ha se ha conseguido: la libertad individual y colectiva, así como las condiciones económicas de los ciudadanos.

Y sí, Fidel Castro era un líder autoritario. Es el aspecto que más difícil se hace defender como demócrata europeo, habiendo sido educado en una tradición democrática y anti-autoritaria. Pero será el único al que defenderé, por su excepcionalidad histórica, por su significado moral para millones de personas y porque su figura e influencia positiva sobrepasan ampliamente su papel autoritario. Puesto en perspectiva, Fidel Castro representa una excepción singular absolutamente digna de estudio y en mi opinión, perfectamente defendible. Afrontaré la defensa de esta opinión con argumentos en otro billete.

Fidel Castro, a día de hoy es odiado o amado, insultado o alabado a partes iguales. No fue un santo, pero sí un ejemplo en muchos aspectos. Personalmente, no me cabe duda de que sopesando todos los argumentos, que no puedo sintetizar en un solo billete, Fidel Castro era un idealista, un hombre que se opuso al poder establecido y a la injusticia, que creyó firmemente en la construcción de un mundo más justo y luchó por conseguirlo. Creo, que con todos sus errores y defectos, hay que reconocerle el bien que hizo pero también tener la honestidad de criticar lo que hizo mal.

No deseo replicar el sistema estadista cubano en mi país. Pero haciendo un análisis histórico y político de Cuba, poniéndolo en perspectiva, me encontraré siempre defiendo a Fidel Castro y sus ideales de revolución y justicia social.  Y aun así, ¿qué gano defendiendo a Fidel Castro? Personalmente, absolutamente nada. Lo que busco evitar es que desde la hipocresía, y muchas veces desde la ignorancia, se impongan ideas históricas erróneas y se perpetúe un discurso falso. Frente a la desinformación, hechos y realidades para que cada cual se forme su opinión. Yo personalmente, con toda mi información en mano, que es mucho, no me avergüenzo de defender a Fidel Castro. Hay quién se alegra con su muerte. Pobres, solo ha muerto un hombre: las ideas y el legado permanecen.

¡Hasta siempre, Comandante!

Fidel Castro y Che Guevara

Fidel Castro y Che Guevara

PD: Hace dos días, falleció a los 96 años Marcos Ana, poeta comunista y preso político más largo del Franquismo: 23 años pasados en las cárceles franquistas por un crimen que nunca cometió. Un hombre que luchó toda su vida por los ideales de justicia social y libertad. También se merece un homenaje en este billete de blog. Que en Paz Descanses, camarada.

© Mario Cuenda García

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