Explicación sobre el sistema electoral

¿Cómo demonios funciona nuestro sistema electoral? Todos hemos oído hablar de la ley d’Hondt, del voto útil o hemos escuchado a partidos denunciar el sistema electoral. Nos inundan las encuestas y las predicciones, pero nadie se ha molestado en explicarnos su funcionamiento. En Inglaterra es muy fácil. El partido que consigue la mayor cantidad de votos en una circunscripción obtiene el escaño único para el Parlamento. En España es un poco más complicado, pero en el billete de hoy, voy a proporcionar una explicación de cómo funciona nuestro sistema. El ejemplo es ficticio pero usa datos reales.

España está dividida en circunscripciones electorales y a cada circunscripción le corresponde un número de escaños en función de su población. Para explicar el funcionamiento del sistema, voy a escoger una circunscripción dónde cinco partidos obtuvieron escaños en las elecciones autonómicas de este año y proyectar esos mismos datos en un plano nacional. La circunscripción de Málaga, a la cual le corresponden 10 escaños al Congreso de los diputados, cumple este requisito. Podría coger los datos obtenidos para las elecciones generales del año 2011, pero pierden interés al no estar Podemos y Ciudadanos.

Así, imaginemos el escenario en el cual los cinco partidos más votados en la circunscripción de Málaga obtienen el mismo número de votos que en marzo para las elecciones de este domingo. El PSOE obtendría 202 302 votos, el PP 190 395 votos, Podemos 101 317 votos, Ciudadanos 79 119 votos e Izquierda Unida 49 502 votos.

La Ley d’Hondt es en el fondo terriblemente simple. Se basa en una serie de divisiones. Como vemos en la tabla de abajo, se divide el número de votos obtenidos por cada partido tantas veces como escaños corresponden a la circunscripción electoral. Empecemos: se divide la cifra del PSOE por uno (202 302 / 1=202 302). A continuación, se divide por dos (202 302 / 2 = 101151), por tres (202 302 / 3 = 67 434) y seguimos hasta dividir por diez (202 302 / 10 = 20 230). Se repite el mismo procedimiento para los demás partidos. Los resultados están en la tabla de abajo.

Tabla 1

Ahora, ¿qué hacer con estos datos? Muy simple: los 10 diez números más altos corresponden a los escaños que se otorgan. El número más alto es 202 302 y corresponde al PSOE, que se lleva un escaño. El segundo más alto es 190 395 y corresponde al PP que se lleva un escaño. El tercer más alto es 101 317 y corresponde a Podemos que se lleva un escaño. Los 10 números más altos están resaltados en amarillo en la tabla de abajo y cómo se puede ver, la repartición de escaños queda de la siguiente forma: 4 escaños para el PSOE, 3 escaños para el PP, 2 escaños para Podemos, 1 escaño para Ciudadanos y ningún escaño para IU. Si IU hubiese obtenido 1079 votos más, entonces hubiese podido obtener un escaño, al tener 50 576 votos, y estar así por encima de los 50 575 que otorgan el cuarto escaño al PSOE, que lo hubiese perdido.

Tabla 2

¿Qué pasaría si hubiese habido una coalición entre varios partidos, por ejemplo, Podemos e IU? Asumiendo que todos los votantes que los votaron por separado ahora los votan juntos,  sumamos los votos de los dos, obteniendo 150 819 votos. Repetimos la sucesión de divisiones para cada partido en la tercera tabla. En este caso, la repartición de escaños es exactamente la misma, pero la coalición se queda a 302 votos de igualar en escaños a PP y a PSOE (ya que este último pierde un escaño). Pero sobre todo, aumentan sus probabilidades de obtener más escaños, porque el número inicial que dividir es mayor.

Tabla 3

Podemos sacar una serie de conclusiones rápidas. Al PSOE le “cuesta” más o menos 50 000 votos obtener un escaño, mientras que a Ciudadanos le “cuesta” 80 000 votos. IU con casi 50 000 votos y un 7.37% del voto total, no obtiene absolutamente ningún escaño. Cincuenta mil personas se quedan sin representación. Esto explica por ejemplo que a nivel nacional, si IU obtiene un 5% del voto solo obtenga cuatro o cinco escaños, mientras que el PSOE con un 20%, es decir cuatro veces más, obtendría casi 90 escaños, dieciocho veces más. Por ello, aunque IU tenga un grandísimo apoyo popular repartido a lo largo del país, es muy probable que solo logre entrar en el Congreso en unas pocas comunidades.

Es una ley electoral hecha para favorecer a dos grandes partidos y por primera vez se verá ante la situación de una lucha entre cinco partidos. Entrar en el parlamento saldrá caro y es posible, como ha quedado demostrado, que partidos con un porcentaje del voto tan alto como el 7% se queden fuera. Desgraciadamente, la noción de voto “útil” sí existe en este caso, ya que la dispersión del voto entre muchos partidos favorece a los partidos mayoritarios, que ganan con la división d’Hondtiana (si se me permite la invención de semejante palabra). El sistema electoral necesita un cambio fundamental para favorecer la pluralidad partidista y democrática de nuestro parlamento en la próxima legislatura.

© Mario Cuenda García

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