Reflexiones navideñas sobre las elecciones

¡Feliz (ingober)Navi(li)dad! Así que era esto una crisis de régimen: una situación de aparente ingobernabilidad del Congreso de los Diputados. ¿Es grave doctor? En absoluto. Por primera vez habrá política de verdad en España. Habrá que debatir y negociar. He esperado un par de días para publicar este post. Dudo mucho que yo pueda añadir alguna información relevante, pero voy a intentarlo. He seguido muy por encima las propuestas de pactos, las declaraciones, los editoriales y las opiniones generales. Afortunadamente, vistos los debates en las redes sociales, tampoco hace falta informarse mucho, puesto que los ciudadanos españoles son todos grandes expertos en política, con conocimientos ideológicos, jurídicos y programáticos, que vislumbran los pactos antes que los propios actores políticos.

En un principio, cuando tocaba publicar este post, no quería hablar de posibles pactos, pero la situación se ha movido bastante más rápido de lo que esperaba en tres días. Por lo tanto, tocaré brevemente los posibles pactos y mi opinión sobre ellos. El resto es simplemente una serie de reflexiones.

  1. Los procesos políticos son lentos. No cabe lugar para la impaciencia en política. El refrán “Roma no se construyó en un día” toma hoy en día todo su valor. Hay que ser capaces de abstraerse de la situación actual y verla en un contexto histórico y político: estos resultados son un punto de inflexión en el largo proceso de transformación de la sociedad española. Se ha abierto un nuevo escenario y hay que trabajar con paciencia y constancia para crear el nuevo marco político y afianzarlo. Cuestión de decenas de años, muy probablemente.
  2. ¿Es posible que haya habido cuatro perdedores? El PP y el PSOE obtienen sus peores resultados históricos. Ciudadanos también se queda lejos del resultado que ellos esperaban. Podemos en mi opinión también sale perdedor de esta la noche electoral al no superar al PSOE. Si acaso se podría decir que ha conseguido una victoria agridulce; se ha quedado a 350 000 votos del PSOE pero a 21 escaños. Aun así, no están en posición decisiva para ofrecer un gobierno alternativo al del PP.
  3. Es una buena noticia que por primera vez entren en el Congreso un grueso número de fuerzas dispuestas a cambiar la ley electoral. No es posible que IU-UP, con más de 900 000 votos obtenga 2 escaños y Coalición Canaria, con poco más de 70 000 votos obtenga uno. En la provincia de Cáceres, Podemos con 13% no logra entrar en el Parlamento. Ha quedado más que claro que es una ley hecha a medida del bipartidismo y que ha de ser cambiada. Por cierto, si se pasase a una circunscripción única (algo que ciertos expertos barajan), los partidos nacionalistas se mantendrían prácticamente en los mismos niveles de representación. Deberían apoyar esta reivindicación.
  4. Ciudadanos, no me cansaré nunca de repetirlo, es la gran estafa de estas elecciones. Inflados descaradamente en las encuestas, ha quedado demostrado en las urnas que están lejos de suponer una alternativa. Además, llama fuertemente su cambio de estrategia y discurso en los últimos días. Hace apenas una semana, consideraban una traición ‘pactar con PP o PSOE’. Ayer, sin embargo pidieron un acuerdo a tres bandas entre PP, PSOE y Ciudadanos. Lo mejor, sin embargo, se vio la misma noche electoral. Fue el absoluto abandono de cualquier tipo de reclamación a la hora de pactar una abstención para investir al PP. La intolerancia contra la corrupción que bloqueó durante largos meses la investidura en Andalucía desapareció y sigue sin aparecer en el discurso de Ciudadanos a la hora de comprometerse a investir a Rajoy. En cuanto se supo el ganador, Rivera ha brindado su apoyo ciego al PP, mediante una abstención, sacrificando todo su discurso en aras de la ‘estabilidad’ (véase nota 7).
  5. Podemos, en cambio, no ha entrado en el parlamento para garantizar la mal llamada estabilidad, sino para representar los derechos de la gente. No esperamos renuncia al programa presentado como ya ha hecho Ciudadanos, sino total oposición a cualquier tipo de gobierno pro-austeridad. No habrá tampoco, como dicen algunos iluminados, apoyo ‘gratuito’ al PSOE, sin ningún compromiso. Si hace falta, se vuelve a las urnas.
  6. Confluencia, unidad, marea, llamadlo como queráis, pero es necesaria una solución al estancamiento actual de los procesos constituyentes. Urge que el aparato del PCE detrás del fracaso de la confluencia de un paso atrás, pero también la corriente más Laclauiana de Podemos supere su escepticismo. Es cierto que las relaciones se han tensado más de la cuenta durante la campaña electoral, debido a una campaña agresiva (e inútil) de IU. Sin embargo, hay activos en IU que son más que necesarios a este nuevo proyecto de país y sobre todo una militancia en ambos lados que es hermana. Muchos votantes han dudado a la hora de votar el pasado domingo. Esto es intolerable. Debemos ir juntos a las próximas elecciones, y el sorpasso que se ha conseguido en Galicia y Catalunya se hará realidad.
  7. Última reflexión y la más reciente: se prepara la “Grosse Koalition”. Admito que no pensé en semejante posibilidad (el PSOE sigue considerando al PP como un adversario directo) y menos tras el debate de Sánchez ron Rajoy. Sin embargo, en nombre de la estabilidad, un término carente de significado para las clases populares, parece que el sueño húmedo del IBEX35 puede hacerse realidad. Seamos sinceros: la palabra ‘estabilidad’ es sinónima de tranquilidad financiera para las grandes empresas del IBEX35 y los inversores extranjeros, pero suena hueca en los oídos de los ciudadanos. Si había alguna duda, Ciudadanos nos la borra de forma explícita con un tweet: “el IBEX pide a PP y PSOE que superen diferencias para pactar.” Por otro lado, la prensa, con sus editoriales y sus artículos de opinión, reclamando un pacto de estado, preparan el terreno para la gran coalición. Ciudadanos, a quien también incluyen en la coalición, también lo ha reclamado (tras decir hace una semana que no pactarían). Los barones socialistas con Susana Díaz a la cabeza están bastante por la labor con tal de no ceder ante cualquier reclamación por parte de los partidos independentistas. Y desde luego, el IBEX y los agentes europeos están encantados ante el escenario que se prepara en España. Curiosamente, el menos satisfecho por esta opción y el que más se opone a una gran coalición es el propio Pedro Sánchez.

Creo, como mucha gente, que visto la precedente falta de pactos, esta legislatura será corta. En un futuro probablemente lograremos mejores entendimientos, ya con más experiencia. No descartemos elecciones en 2016. ¡Feliz Navidad a todos!

© Mario Cuenda García

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Explicación sobre el sistema electoral

¿Cómo demonios funciona nuestro sistema electoral? Todos hemos oído hablar de la ley d’Hondt, del voto útil o hemos escuchado a partidos denunciar el sistema electoral. Nos inundan las encuestas y las predicciones, pero nadie se ha molestado en explicarnos su funcionamiento. En Inglaterra es muy fácil. El partido que consigue la mayor cantidad de votos en una circunscripción obtiene el escaño único para el Parlamento. En España es un poco más complicado, pero en el billete de hoy, voy a proporcionar una explicación de cómo funciona nuestro sistema. El ejemplo es ficticio pero usa datos reales.

España está dividida en circunscripciones electorales y a cada circunscripción le corresponde un número de escaños en función de su población. Para explicar el funcionamiento del sistema, voy a escoger una circunscripción dónde cinco partidos obtuvieron escaños en las elecciones autonómicas de este año y proyectar esos mismos datos en un plano nacional. La circunscripción de Málaga, a la cual le corresponden 10 escaños al Congreso de los diputados, cumple este requisito. Podría coger los datos obtenidos para las elecciones generales del año 2011, pero pierden interés al no estar Podemos y Ciudadanos.

Así, imaginemos el escenario en el cual los cinco partidos más votados en la circunscripción de Málaga obtienen el mismo número de votos que en marzo para las elecciones de este domingo. El PSOE obtendría 202 302 votos, el PP 190 395 votos, Podemos 101 317 votos, Ciudadanos 79 119 votos e Izquierda Unida 49 502 votos.

La Ley d’Hondt es en el fondo terriblemente simple. Se basa en una serie de divisiones. Como vemos en la tabla de abajo, se divide el número de votos obtenidos por cada partido tantas veces como escaños corresponden a la circunscripción electoral. Empecemos: se divide la cifra del PSOE por uno (202 302 / 1=202 302). A continuación, se divide por dos (202 302 / 2 = 101151), por tres (202 302 / 3 = 67 434) y seguimos hasta dividir por diez (202 302 / 10 = 20 230). Se repite el mismo procedimiento para los demás partidos. Los resultados están en la tabla de abajo.

Tabla 1

Ahora, ¿qué hacer con estos datos? Muy simple: los 10 diez números más altos corresponden a los escaños que se otorgan. El número más alto es 202 302 y corresponde al PSOE, que se lleva un escaño. El segundo más alto es 190 395 y corresponde al PP que se lleva un escaño. El tercer más alto es 101 317 y corresponde a Podemos que se lleva un escaño. Los 10 números más altos están resaltados en amarillo en la tabla de abajo y cómo se puede ver, la repartición de escaños queda de la siguiente forma: 4 escaños para el PSOE, 3 escaños para el PP, 2 escaños para Podemos, 1 escaño para Ciudadanos y ningún escaño para IU. Si IU hubiese obtenido 1079 votos más, entonces hubiese podido obtener un escaño, al tener 50 576 votos, y estar así por encima de los 50 575 que otorgan el cuarto escaño al PSOE, que lo hubiese perdido.

Tabla 2

¿Qué pasaría si hubiese habido una coalición entre varios partidos, por ejemplo, Podemos e IU? Asumiendo que todos los votantes que los votaron por separado ahora los votan juntos,  sumamos los votos de los dos, obteniendo 150 819 votos. Repetimos la sucesión de divisiones para cada partido en la tercera tabla. En este caso, la repartición de escaños es exactamente la misma, pero la coalición se queda a 302 votos de igualar en escaños a PP y a PSOE (ya que este último pierde un escaño). Pero sobre todo, aumentan sus probabilidades de obtener más escaños, porque el número inicial que dividir es mayor.

Tabla 3

Podemos sacar una serie de conclusiones rápidas. Al PSOE le “cuesta” más o menos 50 000 votos obtener un escaño, mientras que a Ciudadanos le “cuesta” 80 000 votos. IU con casi 50 000 votos y un 7.37% del voto total, no obtiene absolutamente ningún escaño. Cincuenta mil personas se quedan sin representación. Esto explica por ejemplo que a nivel nacional, si IU obtiene un 5% del voto solo obtenga cuatro o cinco escaños, mientras que el PSOE con un 20%, es decir cuatro veces más, obtendría casi 90 escaños, dieciocho veces más. Por ello, aunque IU tenga un grandísimo apoyo popular repartido a lo largo del país, es muy probable que solo logre entrar en el Congreso en unas pocas comunidades.

Es una ley electoral hecha para favorecer a dos grandes partidos y por primera vez se verá ante la situación de una lucha entre cinco partidos. Entrar en el parlamento saldrá caro y es posible, como ha quedado demostrado, que partidos con un porcentaje del voto tan alto como el 7% se queden fuera. Desgraciadamente, la noción de voto “útil” sí existe en este caso, ya que la dispersión del voto entre muchos partidos favorece a los partidos mayoritarios, que ganan con la división d’Hondtiana (si se me permite la invención de semejante palabra). El sistema electoral necesita un cambio fundamental para favorecer la pluralidad partidista y democrática de nuestro parlamento en la próxima legislatura.

© Mario Cuenda García

Por una sanidad pública y gratuita

Hace un par de días, el cantante de la banda Ska-P, Pulpul, denunciaba en un post en Facebook que tras sufrir un ictus su madre, fueron necesarias dos horas y media de espera antes de que llegase la ambulancia. Además, el hospital al que fue trasladada estaba desbordado. Esta historia ha sido ampliamente compartida en Facebook. Desafortunadamente, historias como estas son corrientes hoy en día en España. Muy pocas se visibilizan, al menos que lo haga alguien mediático, pero son la prueba irrefutable del daño que han producido los recortes en sanidad en nuestro país. Desde mi blog me gustaría compartir una historia propia.

Este verano fui al Festival Granirock que se celebraba en Quintana de la Serena, un pueblo de la provincia de Badajoz situado a unos escasos 30 kilómetros de Don Benito. En la segunda noche de conciertos, sobre las diez y veinte, mientras me dirigía hacia el recinto de conciertos desde la acampada, me sobrevino un pinchazo enorme en la boca del estómago. Sólo había bebido tinto de verano, así que no le di mucha importancia, pensando que sería un flato. Sin embargo, el dolor subió en intensidad, impidiéndome respirar con normalidad. Me senté en unas escaleras para descansar, pero el dolor iba agudizándose cada vez más. Pedí a mi amigo que se acercase al puesto de Cruz Roja pero al no haber ninguno y ante mis signos de dolor cada vez más ostensibles y mi dificultad para respirar, unos jóvenes llamaron a una ambulancia.

Los efectivos sanitarios estaban movilizados debido al evento de masas y la ambulancia llegó en menos de cinco minutos. Los auxiliares me embarcaron y me llevaron al centro de salud. Llegamos inmediatamente pero ahí surgió la sorpresa: estaba cerrado. Sí, cerrado. Los ambulancieros reaccionaron prestamente y me trasladaron al centro de salud del pueblo más cercano, a 15 kilómetros de Quintana de la Serena. Afortunadamente, el pinchazo y la dificultad al respirar no revestían peligro alguno. Una vez en el centro, gracias al cuidado estupendo del personal, me recuperé en media hora.

El centro de salud de Quintana de la Serena, un pueblo de 5000 habitantes, se vio drásticamente afectado por los recortes y en vez de estar operativo las 24 horas del día, cerraba a las diez de la noche.  En aquél momento, recuerdo que llegué a pensar las potenciales consecuencias de semejante medida. Cualquier persona que sufriese un problema de salud grave, ya sea un infarto, o un accidente de coche, debería recorrer unos 15 kilómetros suplementarios entre los dos pueblos. Muchas veces, la atención inmediata puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte. Hoy en día, si no me equivoco, el centro de salud vuelve a ser operativo tras el cambio de gobierno en Extremadura.

La sanidad pública y gratuita debe ser un derecho intocable. El coste de un trayecto en ambulancia, por muy corto que sea, supone aproximadamente unos 900€. En las condiciones económicas actuales, ninguna persona debe ser obligada a asumir semejante gasto por un servicio fundamental y un derecho innegable como es la salud, ni tener que añadir a la incertidumbre de la urgencia o de la enfermedad, la incertidumbre económica.

Estos argumentos no se deben, por cierto, a una creencia según la cual el Estado deba asegurar la salud de sus ciudadanos por el simple hecho de serlo. El Estado, al fin y al cabo, es el medio que canaliza la solidaridad y la empatía entre sus ciudadanos. Al igual que yo me beneficié de la sanidad pública pagada por todos, quiero que cualquier otra persona, viva dónde viva en el Estado español y sea de donde sea, pueda recibir el mismo tratamiento que yo, costeado por el dinero que pago y pagamos todos. Ayer fui yo, hoy será otro pero mañana puedes ser tú. El derecho a la sanidad pública garantizado por el Estado no es una reivindicación vacía en defensa del Estado. Defiendo la sanidad pública porque el Estado garantiza el mejor canal de materialización de solidaridad ciudadana.

Por último, querría agradecer a los trabajadores de la sanidad pública su magnífica atención aquella noche y resaltar que son unos auténticos profesionales. Me atendieron con tranquilidad y una suma eficiencia, siempre con una sonrisa y siempre calurosos. Son personas excepcionales, que soportan noches sin dormir de guardia, apenas descargan un paciente deben ir a buscar otro, y atienden a una persona tras otra. A veces son casos graves y otras veces, pequeñas estupideces como la mía, pero siempre están ahí para cuidar al ciudadano. No lo olvidemos: la sanidad pública es eficaz y salva vidas.

Mi defensa de la sanidad pública y gratuita y mi oposición a los recortes son pues firmes y comprometidos, y más tras mi experiencia personal. Decido resaltar este compromiso a escasos días de las elecciones generales, para exigir la defensa y la mejora del patrimonio que representa la sanidad, revirtiendo la política de recortes e invirtiendo más en ella. El domingo, a la hora de votar, los votantes deberemos recordar quienes se han posicionado por la sanidad privada y restringida, por los recortes (y su no revocación), y por lo contrario, quienes la defienden como un bien público y universal y han prometido revertir la política de recortes.

© Mario Cuenda García

Por qué voy a votar a Podemos

Podemos. ¿Por qué Podemos? Tenía 14 años, casi 15, cuando le pregunté a mi padre: ‘Papá, ¿qué es el 15M?’ Desde Bruselas, y leyendo los periódicos, no podía entender exactamente lo que significaba ese movimiento de gente acampando en la Puerta del Sol. Unos días más tarde, habiéndome ya informado, hice una presentación en mi clase de lengua sobre el 15M. De alguna forma, fueron mis primeros pasos en política, en unos momentos dónde la economía europea se derrumbaba, y ningún partido político representaba ya la voluntad de la mayoría social. Unos meses más tarde, participé en mi primera manifestación. Éramos muchas personas aquél 15 de octubre en Bruselas, gritando (¡en español!): ‘¡Que no, que no nos representan!’

Efectivamente, no nos representaban. Recuerdo la noche en el que el PP ganó las elecciones generales. No había que tener conocimientos muy amplios para darse cuenta de que vista la amplia mayoría parlamentaria, venían cuatro años de gobierno sin real oposición, con un PSOE muy debilitado, y desgraciadamente una Izquierda Unida muy minoritaria en el Congreso de los Diputados.

15 M

A lo largo de estos cuatro años, el Partido Popular ha gobernado de forma caciquista, corrupta y antidemocrática. Con un discurso engañoso, y mentiras descaradas, ha ido destruyendo el estado de bienestar y ha empobrecido a la amplia mayoría social. Ha recortado en educación y en sanidad. Ha congelado pensiones y pagas de funcionarios. Esas medidas, basadas en el discurso falaz de la austeridad solo han perjudicado más a nuestro país. El paro ha subido y se mantiene en las mismas cifras ahora en 2015 que en 2011. Decenas de miles de españoles han tenido que emigrar, una auténtica fuga de cerebros, para acabar trabajando de camareros o de mano de obra barata en el extranjero. Miles de familias han perdido sus casas en la vergüenza de los desahucios, ante la completa pasividad del Gobierno, que ha permitido que sus ciudadanos sean echados a la calle sin alternativa habitacional. Un gobierno que ha llevado este país a tener el mayor índice de pobreza infantil en Europa detrás de Rumanía, donde un 28% de la población vive con menos de 8000 euros al año y donde trabajar no te asegura ni siquiera superar el umbral de pobreza.

Por si fuera poco, mientras la población se empobrecía, se rescataba con dinero público a los bancos que con su mala gestión provocaron el hundimiento económico y los españoles veíamos, como día a día, salían más y más casos de corrupción del partido en el poder. Sólo un año llevaba el PP en el Gobierno cuando surgió el caso ‘Bárcenas’, que se sumaba a la ya conocida trama de corrupción ‘Gurtel’. Hay que añadirle a estos dos casos el desmantelamiento de la trama ‘Púnica’ y el caso ‘Bankia’. Cuatro casos de corrupción masivos en apenas cuatro años, que en cualquier otro país digno, hubiese supuesto la dimisión del gobierno. Tenemos memoria: hemos sido gobernados en cuatro años por un partido que se ha financiado de forma ilegal, que ha aprovechado su estancia en el poder para incurrir en actividades condenables y que se ha enriquecido de forma deshonesta mientras la inmensa mayoría de la población se empobrecía.

Frente a estas políticas, se protestó en las calles. Surgieron las mareas verde, blanca, granate y muchas más, para defender nuestros derechos a la sanidad, la educación y al voto. Surgió la PAH, con una de las mujeres más valientes que ha dado este país en muchos años, Ada Colau y frente a la complicidad del gobierno y de las fuerzas del orden, la gente de a pie se unió y empezó a impedir desahucios, con un grito que desde entonces se convirtió en seña de identidad: ‘Sí se puede, pero no quieren’. La PAH hizo que tomásemos conciencia de que el discurso de ‘No hay alternativas’ era falso, porque en política siempre hay alternativas. En España necesitábamos un movimiento parlamentario que defendiese esas alternativas seriamente, y que defendiese con firmeza y seriedad nuestros derechos sociales.

Cuando parecía que todo iba a quedarse en protestas callejeras surgió una iniciativa en enero del 2014, lanzada por un profesor de ciencias políticas, popular por debatir en la televisión española contra los voceros de la derecha mediática. Un hombre, que logró crear un sentimiento de identificación a su alrededor lo bastante fuerte como para atreverse a dar el salto a la arena política. A los cuatro meses, con una estructura todavía incipiente, nacida de la voluntad y la participación ciudadana,  la iniciativa llamada Podemos asaltaba el Parlamento Europeo. Recuerdo perfectamente cómo esos días, más y más gente se acercó al círculo de Bruselas hasta desbordar la pequeña sala en la que nos reuníamos, interesada por este movimiento único que por primera vez ofrecía una oportunidad de participación directa a la ciudadanía y donde la interactuación permitía que se hablase de ‘nosotros’, no de ‘ellos’. La ilusión había comenzado.

Pablo Iglesias

No voy a mentir, el camino desde entonces ha sido duro. Los partidos existentes, la prensa mayoritaria en bloque y los poderes fácticos nos han atacado, nos han difamado y han mentido descaradamente. Para frenar una avalancha que amenazaba a sus intereses, los partidos y diferentes poderes han movido ficha: el PSOE eligió de Secretario General a un candidato joven, pero no ha dado ningún vuelco a su estrategia, situándose ahora mismo como un partido completamente difuso ideológicamente, con declaraciones contradictorias, que no representa una real alternativa al gobierno actual. Por otro lado, la prensa y diferentes poderes, han buscado aupar a Ciudadanos, un partido liberal y nacionalista, como una alternativa al maltrecho bipartidismo.

Pese al ambiente de hostilidad creado por la prensa y los diferentes partidos, la movilización ha cosechado auténticos éxitos absolutamente impensables hace meses. Las alcaldías más importantes de España, Madrid y Barcelona, han pasado a manos de fuerzas de cambio político, así como las ciudades de Cádiz, Zaragoza, A Coruña, Valencia, Pamplona y más. El PP ha perdido sus feudos más importantes. Sólo se ha mantenido en Madrid, su feudo de corrupción, gracias al apoyo de Ciudadanos (que también apoya al PSOE en su nido de corrupción, Andalucía). A los hechos me remito para defender el legado de Podemos. Madrid, Barcelona, Cádiz y las demás, son ahora ciudades más democráticas y transparentes, donde la ciudadanía puede interactuar con sus representantes, que trabajan para ellos. A través de discusiones con empresas eléctricas y bancos, se han logrado avances serios para paralizar los desahucios, que necesitan ser ratificados a nivel estatal, demostrando que dónde hay voluntad, hay soluciones. Se han establecido presupuestos sociales, donde el dinero se invierte en los más necesitados y no en lo superfluo. Os invito a leer por vuestra cuenta las decenas de medidas tomadas para la mejoría de estas ciudades.

Frente a estas medidas de dignidad y de sentido común, los partidos que han construido y se han beneficiado de este sistema económico corrupto, han opuesto una feroz oposición, con el inestimable apoyo de Ciudadanos, que no tiene ningún interés en que dicho sistema cambie. Ciudadanos, defiende las mismas políticas económicas desastrosas y austericidas que han llevado el país a la ruina y mantiene en el poder al bipartidismo en sus dos comunidades más corruptas. Junto a ellos, votan en contra de subir el IBI al 1% más rico de la ciudad de Madrid, necesarias para financiar las medidas sociales que protejan a los ciudadanos, y votan la suspensión de comisiones de investigación sobre casos corruptos. Para financiar su campaña electoral, han contraído una deuda de más de 4 millones con el Banco Popular. Un partido que mantiene al bipartidismo en sus feudos corruptos e imita sus políticas fracasadas así como sus formas de actuar no representa ningún cambio verdadero, sino meramente un cambio de actores para perpetrar una imitación moderna del sistema político y económico moribundo que ha empobrecido a este país.

Voy a votar Podemos porque tengo mil y una razones para hacerlo. Porque somos democracia participativa. Porque somos la renovación frente a un sistema corrupto y opaco. Porque queremos construir un país para su gente. Porque tenemos las medidas económicas adecuadas, respaldadas por economistas internacionales de renombre, para volver a relanzar la economía de este país con el apoyo de todos y no solo de unos pocos privilegiados. Porque defendemos la dignidad y siempre la hemos defendido. Porque defendemos los derechos sociales, y ahora vamos a llevar su defensa al parlamento. Porque cada ciudadano tiene derecho a un techo, a una educación y una sanidad públicas y de calidad que le garanticen una vida digna. Porque defendemos la justicia social. Porque cada generación tiene derecho a decidir sobre su propio destino. Porque abrimos una alternativa democrática para escribir una nueva Constitución, adaptada al 2016 y no al 1978. Porque necesitamos un cambio de modelo energético. Porque nacimos para cambiar este país para mejor. Voy a votar Podemos con la determinación del que quiere echar a andar y construir un país más justo y más próspero donde quepamos todos: el estudiante, el jubilado, el pequeño emprendedor, el obrero, el agricultor, el funcionario, el empleado. Queremos dar una alternativa, porque la hay, y lo hacemos con medidas posibles y realistas, que enfrentan cara a cara los problemas de nuestra sociedad.  Votar Podemos, hoy en día, no sólo es votar cambio, es votar sentido común.

En la canción La vuelta al mundo del grupo puertorriqueño Calle 13, el vocalista René Pérez canta: ‘Si quieres cambio verdadero, pues camina distinto’. Hoy en día, solo Podemos camina distinto y defiende los derechos de la mayoría social. Por ello, voy a votar Podemos, porque en estas elecciones, elegimos entre dejar el poder en las manos de los que han arruinado nuestro país o decidir sobre nuestro propio destino para conseguir una economía justa y social al servicio de los ciudadanos. El cambio empezó ya en las alcaldías en mayo y a partir del 20 de diciembre, lo haremos a nivel estatal. Hace tiempo que no nos contentamos con protestar, sino que decidimos construir juntos este país. No nacimos para resistir, nacimos para vencer, y vamos camino de hacerlo. Todos juntos, Podemos.

© Mario Cuenda García